Crónica de la Mostra 2025: cine, política y alfombra roja sin filtros.
Venecia está de pie !

Por Clara para Despunte
En Venecia no se camina, se flota. Y en la Mostra, no se aplaude: se ovaciona de pie, durante quince minutos, con las manos rojas de tanto ruido. El cine ha vuelto a ocupar el Lido como un cuerpo deseado, incómodo y luminoso. Esta 82.ª edición del Festival de Cine de Venecia —que arrancó el 27 de agosto y se extiende hasta el 6 de septiembre— no vino a complacer, sino a sacudir.

El músculo llora: Dwayne Johnson en carne viva

Uno de los momentos más intensos lo trajo The Smashing Machine, donde un Dwayne “The Rock” Johnson irreconocible se quiebra en pantalla —y luego en la sala— interpretando al luchador Mark Kerr. La película, dirigida por Kazu Hiru, rebosa testosterona herida y sudor emocional, y provocó una ovación de quince minutos. ¿Huele a Oscar? Huele a redención.

Johnson se desnudó emocionalmente, y el público lo abrazó con aplausos. El cine como ring, como confesionario, como biografía rota. Nadie lo vio venir.

Julia Roberts en fuego cruzado: el Me Too no da tregua

Caza de brujas, la nueva provocación de Luca Guadagnino, incendió el debate sobre el movimiento Me Too con una mirada afilada y nada complaciente. Julia Roberts —icono en plena mutación— interpreta a una periodista atrapada en los pliegues del consentimiento, la culpa y el poder.

No compite por premios, pero sí por titulares. En la alfombra roja, Roberts apareció en bermudas y un cárdigan estampado con el rostro de Guadagnino: un guiño, un meme, un gesto tan cargado de ironía como de complicidad.

Cine con esquirlas: Palestina, fe y memoria

The Voice of Hind Rajab, respaldada por Brad Pitt y Joaquin Phoenix, reconstruye los últimos minutos de una niña palestina atrapada entre balas y burocracias. Dirigida por Kaouther Ben Hania, la película late con urgencia política y una poética de la pérdida que hiere.

Mientras tanto, Amanda Seyfried brilla en The Testament of Ann Lee, drama espiritual sobre la fundadora de los Shakers; y Park Chan-wook regresa con No Other Choice, una bomba de precisión estética que no deja respirar.

Frankenstein reanimado: delirio gótico y lágrimas sobre el mármol

Guillermo del Toro por fin presentó su esperada versión de Frankenstein, y el resultado fue tan conmovedor como divisivo. La ovación fue histórica: 13 minutos de aplausos de pie, con Jacob Elordi y Oscar Isaac al borde del llanto.

Elordi, como la criatura, entrega una interpretación física, desgarradora y extraña —inspirada en la danza Butoh y el canto de garganta mongol— que lo proyecta directo al radar de premios. Oscar Isaac, por su parte, compone a un outsider con densidad emocional y presencia escénica.

La crítica se dividió: hay quienes vieron una sinfonía gótica hermosa y perturbadora, y quienes la tildaron de melodrama barroco, más estético que sustancial. Como todo monstruo digno, no deja indiferente.

Coppola y Jacobs: documental, encaje y oscuridad

La alfombra roja se convirtió en una pasarela de excesos sobrios. Sofia Coppola y Marc Jacobs estrenaron Marc by Sofia, documental sobre su colaboración artística. Ella en blanco con encaje negro. Él, monocromático y espectral. Elegancia y veneno.

Los relojes también hablaron: Cartier, Omega, Bulgari y Jaeger-LeCoultre brillaron en las muñecas más visibles del festival. El tiempo, como el cine, también se lleva puesto.

Venecia resiste: entre el glamour y la tormenta

Entre ovaciones, escándalos y estilismos que rozan la performance, el Festival de Venecia se planta —como la ciudad que lo alberga— sobre aguas movedizas, pero con postura firme. Aquí se viene a mirar, sí, pero también a pensar, a provocar, a incomodar.

Y a confirmar, una vez más, que en medio del naufragio global, el cine sigue siendo un bote de madera que resiste, flota y, a veces, vuela.

Autor

  • Es una criatura editorial nacida en 2025, entre el caos y la belleza. Plataforma independiente de arte, literatura y pensamiento indisciplinado, reúne voces diversas que atraviesan el mundo con sensibilidad crítica. Publicamos crónicas, poesía, relatos, imágenes y todo lo que vibra. No explicamos: provocamos. Nos mueve la intuición, la creatividad como resistencia y la potencia de lo sensible. Con base en lo latinoamericano y proyección europea, Despunte es un punto de fuga, un meridiano errante, un espacio donde la belleza despunta.

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