El eco de Rulfo y Cortázar: Américo Reyes y el arte de la poesía.

Por Revista Despunte
Hay libros que se leen de principio a fin y otros que invitan a perderse entre sus páginas. Los Murmullos, el más reciente trabajo del poeta chileno Américo Reyes, pertenece a esta última categoría: un libro que dialoga consigo mismo, donde los poemas conviven con voces que emergen desde los márgenes y transforman la lectura en una experiencia abierta, íntima y profundamente lúdica. En esta conversación, Reyes reflexiona sobre el origen de una obra que, según sus propias palabras, representa un regreso a sus primeras búsquedas poéticas. Habla de la influencia de Julio Cortázar y Juan Rulfo, de su interés por experimentar con las formas, de la tensión entre poesía y narración y del lugar que ocupa el lector en un libro que parece escrito para ser recorrido más que simplemente leído. Una entrevista para entrar en los murmullos de un poeta que sigue explorando nuevas maneras de decir.
RD: Los Murmullos propone una experiencia de lectura distinta a la de tus libros más recientes. ¿Cómo nació este proyecto? ¿Hubo una imagen, una intuición o un momento que encendió la escritura?

AR: Es verdad que esta nueva propuesta es bien distinta de lo que he publicado últimamente. Este libro es en cierto modo una vuelta a mis orígenes, a lo que escribía de joven, y nace precisamente de no calentarme tanto la cabeza con asuntos demasiado literatosos.

RD: Uno de los aspectos más llamativos del libro son los "murmullos", esas notas que dialogan con los poemas y obligan al lector a cambiar constantemente el recorrido de la lectura. ¿Cómo surgió esa idea?

AR: ¿Te refieres a las notas a pie de página?

RD: Exactamente. Esas notas terminan convirtiéndose en una segunda voz que acompaña el libro. ¿Qué buscabas provocar con ese juego entre el poema y el murmullo?

AR: A mí me ha llamado siempre la atención esa cosa de experimentar con la palabra, que un libro no sea tan lineal. Cuando leí Rayuela de Cortázar me fascinó eso de las maneras en que la novela se podía leer y quise hacer algo parecido con mis poemas, que los textos no terminaran en sí mismos, que había miles de finales posibles. Pero lo asumo más como un juego… que me tomo con mucha seriedad, por cierto.

RD: Justamente esa segunda voz parece hablar desde un lugar más íntimo, como si revelara aquello que el poema apenas insinúa. ¿Qué te interesaba explorar en ese diálogo entre ambas voces?

AR: El título del libro se lo debo a Juan Rulfo; tú sabes que en un principio él quiso ponerle Los Murmullos a Pedro Páramo, esa pequeña obra maestra donde conviven las luces y las sombras, los vivos y los muertos, es decir, poesía neta. En el caso de “mis murmullos” creo que conviven el personaje que soy, que no puedo dejar de ser, con el ente que desde mi interior me define por completo. Te repito que este es un libro más intimista, ahí están mis obsesiones de siempre…

RD: Da la impresión de que el lector no solo lee Los Murmullos, sino que también lo recorre y participa de él. ¿Pensaste el libro como una experiencia donde el lector termina completando parte del sentido?

AR: Yo creo que todo autor se propone escribir su obra pensando en que el lector se sienta parte activa del asunto, hay una interpelación muy fuerte ahí. Si no se da esa relación, de admiración, de rechazo, etc. entre autor y lector, pienso sinceramente que escribir no valió la pena.

RD: Aunque es un libro de poesía, aparecen escenas, personajes y una tensión narrativa muy presente. ¿Cómo dialogan en tu escritura la poesía y el relato?

AR: Eso lo asumo como parte de mi estilo, me cuesta mucho ser fiel a un solo género. Me siento poeta pero admito que lo narrativo me provoca mucho, algunos de mis poemas son pequeños cuentos en verso… con todo lo que ello implica.

RD: En Black Waters City esa convivencia entre poesía y narración ya estaba presente. ¿Sientes que Los Murmulloscontinúa esa búsqueda o, por el contrario, marca un cambio de dirección?

AR: Yo diría que es al revés: en Los Murmullos me distancio más bien de la prosa, del relato. Aunque hay escenas narrativas, aquí quise hacer prevalecer la poesía.

RD: El libro transmite una construcción muy cuidada: cada decisión formal parece tener un sentido, pero nunca pierde intensidad ni emoción. ¿Cómo fue encontrar ese equilibrio entre la estructura y el impulso poético?

AR: Lo que dices lo tomo como un halago que agradezco infinitamente pero ese equilibrio que mencionas se fue dando sin darme cuenta; hilando bien fino, yo creo que son los años de circo… ja ja ja…

RD: Para cerrar, si tuvieras que invitar a quienes aún no conocen Los Murmullos a entrar en su universo, ¿qué poema elegirías para compartir y por qué?

AR: Sinceramente, elegiría el poema que sólo aparece en la contraportada, Antes de la Fiesta, que es también mi humilde homenaje a Jorge Teillier. Ese poema final se da en una situación de intertextualidad muy fuerte…

 

Autor

  • Es una criatura editorial nacida en 2025, entre el caos y la belleza. Plataforma independiente de arte, literatura y pensamiento indisciplinado, reúne voces diversas que atraviesan el mundo con sensibilidad crítica. Publicamos crónicas, poesía, relatos, imágenes y todo lo que vibra. No explicamos: provocamos. Nos mueve la intuición, la creatividad como resistencia y la potencia de lo sensible. Con base en lo latinoamericano y proyección europea, Despunte es un punto de fuga, un meridiano errante, un espacio donde la belleza despunta.

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