Cuerpo mártir, cuerpo héroe
por FERNANDO LÓPEZ LAGE
El cuerpo desde hace décadas ya no es la única propiedad del yo, se ha expandido hacia los objetivos de la medicina, la ingeniería genética, la IA y las presiones de la industria cosmética. Los cambios que son irreversibles y están fuera del control humano, crean desesperanza y pérdidas, a pesar que pueden aportar nuevas formas de calidad de vida. El horror del cuerpo desde la iconografía contemporánea representada en el arte, se ha visto invadido por desmembramientos, extremidades o injertos, simbiogénesis y deterioro que irrumpen hacia lo inhumano. También lo invaden, parásitos, implantes tecnológicos, mutaciones. Lo que fue considerado un territorio seguro, ha sido implantado más allá de la voluntad del sujeto contemporáneo. Estas formulaciones sesgadas nos alejan de la virtud que podría tener el dejar de ser totalmente humano. Está configurada la idea de que nada fuera del sujeto moderno es confiable y surge inmediatamente la sospecha frente a cualquier hecho que se acerque a un otro, Alien o migrante, ya sea de nación, de género, de sexo.
3r Aktion (1965), Rudolf Schwarzkogler. Foto de performance.
A lo largo del siglo XIX se inicia una nueva mirada hacia el cuerpo, más médica e higienista, cuya incidencia sobre el concepto del desnudo artístico es considerable. El higienismo promovió la disciplina del cuerpo y la conexión entre salud y virtud moral.»Mens sana in corpore sano». El desnudo académico, con sus figuras idealizadas e impolutas, representaba la belleza ideal, moralmente aceptable que fue eurocéntrica. Esa misma mirada higienista comienza a fracturar la imagen perfecta del cuerpo clásico.
Jupiter y Tetis, (1811) Dominique Ingres.
Gustave Courbet (Francia, 1819-1877) fue uno de esos artistas que desafiaron las convenciones académicas al retratar el cuerpo de manera cruda y natural, sin la justificación de un contexto mitológico. El origen del mundo (1866), pintura referente por múltiples razones, es un ejemplo de esta transgresión, mostrando el cuerpo femenino, específicamente un primer plano de la entrepierna de una mujer, de forma realista. En la actualidad sigue siendo una pintura que genera controversias dispares, desde las que se ocupan los conservadores que ven el sexo como algo ajeno a lo trascendente del arte, o inmoral, hasta los que consideran que la pintura cosifica el cuerpo de las mujeres, mostrándolas únicamente como una fuerza reproductora de vida (además anónima), o los que solamente la consideran una obra de arte fundamental, punto de inflexión en la evolución de la imagen en la pintura. Estas características del desnudo en el arte contribuyeron a la crisis del cuerpo idealizado de la mitología griega o romana que impartía el arte clásico. El auge del realismo y la aparición de la fotografía, impulsó a los artistas a explorar nuevas representaciones del cuerpo y el desnudo, más realistas y conflictivas. En esa misma época se multiplican los movimientos de educación física. El cuerpo deportista suplanta el ideal olímpico que había sido representado por el arte clásico hasta el hartazgo. El cuerpo masculino representaba a los dioses del Olimpo, fuerte y poderoso y también de la misma forma al imaginario bíblico.
Vitaly Scherbo (URSS- Bielorusia), Olimpíadas de Barcelona 1992.
El Renacimiento hizo que el desnudo masculino fuera beneficiario de la primacía, el hombre como ser universal se confunde en el hombre/especie humana y su cuerpo es norma del género humano. El cuerpo deportista al que aludíamos antes, fue y sigue siendo la afirmación de una identidad nacional, el atleta llega a personificar la fuerza de las naciones y la capacidad para defender sus territorios en tiempos de guerra. El cuerpo de la mujer en esa época no era tan considerado para encarnar mitologías, fue un cuerpo infantilizado y no sexuado. En EE.UU en la década de 1930, el héroe es el objeto de una valorización particular: el hombre simple que combina fuerza física y valentía. Este se ve representado en la figura del cowboy y a través de los personajes cinematográficos de John Wayne, persiguiendo apaches (Chiricahuas, Jicarillas y Mescaleros), para instalar el buen vivir. Mas adelante decanta en una mitología que recurre a la capacidad de dominar la naturaleza y de defender el territorio conquistado, ejemplo de virilidad y heroicidad. Pero también en ese contexto histórico y siempre vinculado a los cuerpos y el territorio, surge a principios de los años 20 el concepto de superhéroe.
Sin título (Cowboy), (1980- 1989), Richard Prince.
Los superhéroes que hoy conocemos, originalmente se inspiran en la vida real de justicieros disfrazados y enmascarados del Oeste estadounidense: los grupos vigilantes quienes se enfrentaban y daban muerte a enemigos de la patria mientras usaban máscaras. Los justicieros de San Diego cometieron el linchamiento del criminal Refugio Baca cuando estaba ya preso por haber matado a un ganadero. Se convirtieron en los primeros justicieros enmascarados en la historia. Los Vigilantes de San Diego inspirarían más tarde a vigilantes enmascarados ficticios dando a luz a los superhéroes modernos como el Zorro, Batman, entre otros. En los primeros siglos de la Edad Media el cuerpo era percibido como un receptáculo del alma y el origen del pecado. Por un lado muchos monjes y monjas mortificaron su cuerpo con ayunos y con condiciones tortuosas de vida. Una ejemplo es la de Santa Oria, que según la leyenda se emparedó por propia voluntad en el Monasterio de Suso, en La Rioja, España.
Santa Oria, Monasterio de Suso, La Rioja, España.
El emparedamiento parece haber sido la penitencia favorita de las mujeres ya que el aislamiento y la reclusión se estimaban convenientes para la naturaleza femenina. Las emparedadas sacrifican sus vidas con su sometimiento en busca del beneplácito social. Santa Oria, apenas podía moverse o estar parada, quedó situada inmóvil, frente al altar mayor y el coro; el aire y la luz los recibía por un hueco que daba a la iglesia. Por ese hueco era donde celebraba la misa, durante la cual el pan y el vino, el cuerpo y la sangre de Cristo, ejercían la transubstanciación de cuerpo en cuerpo. Santa Oria se alimentó con pan de centeno y agua durante catorce años mientras practicaba todas los mandamientos religiosos. Cuando sus visiones celestiales se mezclaron con las demoníacas como consecuencia de la mortificación del emparedamiento, un abad la roció con agua bendita, la confesó y administró la comunión; para que el diablo no vuelva a sus visiones; a pesar de esto la santa muere a los 27 años.
Autorretrato, (1989), David Nebreda.
Por otro lado, la desnudez aludía a la pureza, cosa muy diferente a lo que sucede actualmente. Fue precisamente tras el pecado original que el hombre y la mujer asumen su desnudez con vergüenza, por lo que la ropa en la Edad Media es la consecuencia del pecado. En la iconografía medieval existen representaciones de desnudos que fueron considerados inmorales en los siglos XVII y XIX, como los que aparecen en El Jardín de las delicias de El Bosco. Los restos de los cuerpos, físicos (casi siempre óseos), simbólicos, vivos o muertos se expandieron hasta las reliquias, fragmentos del cuerpo de un santo o un objeto que había sido tocado por uno de ellos, y su veneración servía de puente hacia Dios. El mártir en la historia de la pintura se reconoce por su actitud valerosa y serena, el cuerpo y el rostro invade las telas con su expresión plácida. Se representa con la mirada dirigida al cielo y la boca entreabierta, soportando el suplicio pero sin mostrar dolor. Un éxtasis beato. El rostro revela el gozo de un alma libre, mostrando su fuerza espiritual y un ánimo que muestra el camino correcto para obtener el paraíso, a través del suplicio. Junto a los atributos específicos de cada mártir, esta expresión facial se erige en signo de santidad y constituye un código genérico de representación en el catolicismo, una señal de identidad y un elemento de reconocimiento del alma heroica que reconoce que será recompensada. El origen del mundo (1866)
David Nebreda.
El horror corporal se conecta con el miedo a la muerte y las teorías filosóficas sobre la materia y la existencia. El cuerpo es nuestro único instrumento para comprender el mundo, al menos desde la narrativa occidental. Las diversas representaciones del tormento corporal sirven para ilustrar la angustia cuando el cuerpo falla o es destruido. Existen diversos escenarios posibles de mal funcionamiento y aniquilación del cuerpo: sexo, generación, digestión, mutilación, infección, mutación, desintegración, extinción, todas formas de deformar, cambiar o aniquilar el lugar donde se encuentra un ser humano. El cuerpo sigue siendo la representación del sujeto mismo, la base de la subjetividad y la experiencia de vida. El cuerpo no es un mero objeto o máquina. El cuerpo del sujeto es lo que existe en el mundo, un límite y una superficie que nos vincula y es protagónico para comprender la identidad, la acción y la conciencia. David Nebreda, el controvertido artista español ha dicho… desgraciadamente, he conocido diferentes formas de tranquilidad, y podríamos hablar de la extrema violencia de la tranquilidad. De todas formas, una cosa es el discurso sobre la violencia, otra cosa diferente es la sangre o el miedo humano, finalmente nuestra propia sangre y nuestro propio miedo. La violencia solo tiene un interlocutor y un alumno. Es una práctica, un discurso, miserablemente próximo.
Autor
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Fernando López Lage (Montevideo, 1964). Artista y docente uruguayo que ha expuesto individualmente en el Museo Nacional de Artes Visuales, en el Museo Blanes, Linda Moore Gallery (EEUU), Colección Engelman Ost, Alianza Uruguay EEUU, Galería Xippas Punta del Este, entre otras. Desarrolla el Programa de formación permanente en el colectivo fac. Recibió numerosos premios, en 1996 obtiene la Mid American Art Alliance y la USIA (New York, Los Angeles, New Orleans, Chicago, San Francisco, Texas, Washington, New México). Residencia de artista en la Universidad de Texas; expone en el Fox Fine Art (El Paso, Texas, Estados Unidos). Es invitado por la Asociación Internacional de Críticos de Arte para integrar el envío a la Bienal de Pintura de Cuenca, Ecuador en 1989,donde obtiene el premio Le Parc al mejor pintor latinoamericano menor de 35 años. Es invitado a la Bienal de La Habana en 1992 y nuevamente, a la Bienal de Pintura de Cuenca, Ecuador (1994), por el comité organizador. En 2007 participa en la Bienal del Mercosur, Conversas un dialogo de obras junto a John Baldessari y Terrence Mallick. Fue director de la revista Arte: y de la revista digital Hugo. La editorial Estuario publica El color Pharmakon en 2018, y Madmaxismo en 2022. Ambos con Mención en el Premio Nacional de Literatura. En 2025 con la misma editorial publica Sensor de contingencia.
