Entrar en el desierto, incendiar los mitos
Por Nuestro Informante
Cuando Carlos Castaneda publicó su primer libro en 1968, la academia creyó leer un estudio de campo; la contracultura, un mapa hacia lo invisible. Entre ambas lecturas late algo más inquietante: la afirmación de que la única batalla real no es contra otros, sino contra nuestra resistencia a aceptar la muerte. Don Juan Matus aparece menos como brujo exótico y más como estratega ontológico. El aprendizaje no consiste en consumir plantas sagradas, sino en desmontar la ilusión de permanencia. Asentir al infinito: ahí empieza todo.
Frase elegida:
“El resultado final que los chamanes como don Juan Matus buscaban para sus discípulos era darse cuenta de algo que por su sencillez es tan difícil de lograr: que somos, de hecho, seres que vamos a morir. Por lo tanto, la verdadera lucha del hombre no está en la lucha con su prójimo, sino con el infinito, y esto ni siquiera es una lucha; es, en esencia, un asentimiento.
Voluntariamente tenemos que asentir con el infinito. En la descripción de los videntes, nuestras vidas se originan en el infinito y terminan donde tuvieron su origen: en el infinito”.
Sinopsis breve del libro:
Las enseñanzas de Don Juan (1968) es el primer libro de Carlos Castaneda, y se presenta como el cuaderno de campo de un aprendiz que, casi por accidente, se convierte en discípulo de un enigmático chamán yaqui: Don Juan Matus. Lo que empieza como una investigación antropológica sobre plantas medicinales en el desierto de Sonora termina deslizándose hacia otra cosa: una iniciación.
A través del peyote —al que Don Juan llama “Mescalito”—, el toloache y ciertos hongos, Castaneda narra una serie de experiencias que desbordan la lógica occidental. Don Juan no le enseña solo a “ver” visiones, sino a desmontar la realidad tal como la conocemos. El mundo, sugiere el brujo, es una construcción frágil sostenida por acuerdos invisibles; romperlos implica riesgo, vértigo y una transformación radical de la percepción.
Entre el ensayo antropológico y la crónica mística, el libro juega con la ambigüedad: ¿documento etnográfico o literatura visionaria? Sea cual sea la respuesta, la obra se convirtió en un texto de culto de la contracultura de los años sesenta, alimentando el imaginario psicodélico y la fascinación por los saberes indígenas. En sus páginas, el desierto no es paisaje, sino umbral. Y el conocimiento, una forma peligrosa de lucidez.
Carlos Castañeda, nació el 25 de diciembre de 1925 en Cajamarca, Perú , y murió el 27 de abril de 1998 en Los Ángeles, Estados Unidos.
Biografía
En gran medida porque así él lo quiso con el propósito de “borrar su historia personal”, no hay datos uniformes acerca de las fechas y lugares de los hechos de su vida. Es posible que “borrar su historia personal” sea un recurso literario, o un mecanismo para defenderse de las incongruencias en sus afirmaciones, mostradas por De Mille.
Su versión
Según lo declarado por él mismo, nació el 25 de diciembre de 1935 en Juqueri, São Paulo, Brasil. Su padre, César Miguel Torres, habría sido un orfebre-relojero.
En 1948, la familia se traslada a Lima, donde Carlos se gradúa en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe. Sostuvo que lo enviaron a un internado en Buenos Aires, Argentina y más tarde a San Francisco, Estados Unidos, a la edad de 15 años.
Allá viviría con su familia adoptiva hasta graduarse en la Hollywood High School. En 1951 emigraría a Los Ángeles, California, donde cursaría estudios de antropología en la Universidad de California (UCLA) en Los Ángeles.
Entre 1955 y 1959 asiste a varios cursos en el City College de Los Ángeles: literatura, periodismo y psicología, actividad esta última en la que se desarrollaría como ayudante, desgrabando cintas de sesiones terapéuticas.
En 1959 se nacionaliza estadounidense y adopta legalmente el apellido materno ‘Castañeda’ cambiando la «ñ» por «n» por cuestiones idiomáticas (aunque también se dice que su máquina de escribir no tenía la letra «ñ», cosa que lo hizo firmar sin dicha letra, cambiándola por la «n»). Ese mismo año ingresa en la Universidad de California (UCLA) de Los Ángeles, en donde se gradúa en antropología en 1962.
En 1968 publica su primer libro Las enseñanzas de Don Juan, con el cual obtiene el “máster” y en 1973 se le concede el doctorado por su tercer libro Viaje a Ixtlán. Sus sucesivos libros cuentan sus experiencias con Juan Matus, un hombre de origen yaqui (Los yaquis, autodenominados yoeme, son una comunidad indígena del estado de Sonora, en México, asentados originariamente a lo largo del río Yaqui) depositario de este antiguo conocimiento del que Castaneda se hizo supuestamente portavoz, un estrecho contacto que se extendió al parecer de 1960 hasta 1973.
