Marc Gandarillas, acerca de traducciones y otros cantares
Por Jorge Sagrera
Cuando se muere una lengua,
se cierra una ventana al mundo.
Miguel León-Portilla
Traducir no es solo trasladar palabras, es tender puentes entre mundos. Así lo entiende Marc Gandarillas, filólogo, lingüista y traductor, cuya pasión por las lenguas va mucho más allá del oficio. En esta conversación, reflexiona sobre la riqueza de la diversidad lingüística, la traducción como acto de amor, la poesía como música que viaja entre culturas, y la urgente necesidad de defender las lenguas minorizadas. Una charla profunda que entrelaza teoría, ética y emoción, con la palabra como protagonista.
Marc, ¿cuál es el origen de tu vocación profesional?
Siempre me ha interesado la forma en que las lenguas reflejan mundos distintos. De pequeño ya me fascinaban todos los aspectos relacionados con la variación lingüística. Estudiar filología, y más tarde lingüística, fue para mí un modo natural de canalizar esa curiosidad innata. Con el tiempo, entendí que la defensa de la diversidad lingüística no era solo una cuestión política o intelectual, sino también algo ético y profundamente humano. Cada lengua que se pierde arrastra consigo formas de sentir y entender el mundo que nos rodea.
¿De qué se ocupa la lingüística antropológica?
La lingüística antropológica estudia las relaciones (sumamente complejas) que se establecen entre el lenguaje, las lenguas y las sociedades en las que se hablan. Es decir, no se limita a analizar cómo nos comunicamos, sino que ahonda en los valores, las ideologías y las estructuras sociales que se expresan y se reproducen a través del lenguaje. En el fondo, esta disciplina nos sirve para preguntarnos cómo (y hasta qué punto) las lenguas que hablamos pueden moldear nuestras nociones de identidad, género, parentesco, tiempo o poder. Se trata de una disciplina profundamente humana.
¿Puedes desarrollar este interés tuyo: “la revitalización de lenguas minoritarias o minorizadas”?
Me interesa especialmente cómo las comunidades minorizadas (más que, intrínsecamente, minoritarias), a menudo después de siglos de discriminación, logran adoptar formas de resistencia y reapropiación de sus lenguas. Todo proceso potencialmente exitoso de revitalización lingüística no solo debe (re)enseñar la lengua (p. ej., léxico, estructuras gramaticales) a sus hablantes, sino que debe procurar restituirles el respeto y la dignidad a quienes han sido silenciados. Trabajo en este campo con la convicción de que toda lengua que se salva constituye una victoria colectiva.
¿A qué te refieres cuando hablas de ecología y política lingüísticas en contextos de multilingüismo institucional?
Debemos entender las lenguas como partes de un ecosistema. En ciertos contextos, el bilingüismo institucional no refleja con precisión la realidad sociolingüística. Por ejemplo, en Cataluña toda la población domina el castellano, pero cada vez menos personas usan activamente el catalán. Este desequilibrio favorece a la lengua dominante, y muchas veces se aprecia en dinámicas de comunicación que invisibilizan la lengua minorizada. Además, este marco ignora la gran riqueza lingüística del territorio más allá de las lenguas consideradas oficiales. Por eso, es importante que la política lingüística se aleje de la ideología y se base en la justicia lingüística, lo que incluye velar por la preservación de las lenguas minorizadas.
Alguna vez he reflexionado acerca de las traducciones: “Traducir un texto de otro idioma al propio, es como conocer a una persona. Traducir es amar” ¿Qué piensas tú al respecto?
Estoy de acuerdo. Traducir no solo consiste en trasladar mecánicamente palabras y estructuras de una lengua a otra. Implica entrar en la intimidad del texto, escuchar su respiración, entender sus heridas. Y todo ello, procurando que sea comprensible para lectores que a menudo pertenecen a una cultura distinta. Traducir implica interpretar y adaptar. En el ámbito literario, raramente existe la traducción perfecta. Por ello, el traductor muchas veces no tiene otro remedio que aceptar quedarse con el menor de dos (o más) males. En mi experiencia, el viejo adagio “traduttore, traditore” (‘traductor, traidor’) es completamente cierto. Muchas de estas traducciones se podrían considerar auténticas obras de autoría.
¿A qué idiomas puedes traducir?
Actualmente trabajo principalmente en catalán, español e inglés, pero también he trabajado en francés e italiano.
¿Qué tienes en cuenta a la hora de traducir?
El tono, el ritmo y la intención del autor; y, sobre todo, cómo reflejar fielmente todo esto en la cultura meta. Intento ser leal al espíritu del texto más que a su literalidad. Me gusta pensar que traduzco voces, no palabras.
¿Cómo abordas la traducción de un poemario?
Con humildad. La poesía exige una escucha atenta, una sensibilidad casi tangible. A veces hay que aceptar que no todo es traducible, es decir, que el proceso de traducción se suele saldar con pérdidas (¿inevitables, o no?). Al traducir poesía siempre surgen hallazgos inesperados, pasajes en los que una imagen o un ritmo resuenan de un modo inesperado. Creo que este tipo de traducciones se debe abordar como si se tratase de música: buscando cadencias y ecos.
¿Qué significa para ti la palabra “Presente”?
El presente es lo único que tenemos realmente y, al mismo tiempo, lo que más se nos escapa. A menudo vivimos pensando en el pasado o preocupados por qué nos deparará el futuro; sin embargo, solo el presente nos permite actuar o transformar. Como traductor, el presente también sería el punto de encuentro de dos lenguas.
Una palabra que desees dejarle a la humanidad.
Memoria. Porque cada lengua nos obsequia con un archivo vivo de la experiencia humana. Defender la diversidad lingüística también significa luchar por el derecho a recordar con nuestras propias palabras.
Acerca de Marc Gandarillas. Durante sus estudios de doctorado, Marc se especializó en antropología lingüística y sociolingüística variacionista aplicada a la comunidad de descendientes de mallorquines de San Pedro (provincia de Buenos Aires, Argentina). Por su labor investigadora, ha recibido becas de prestigio como la Graduate School Fellowship de la University of Florida y la beca de la Fundación “La Caixa”.
En el ámbito docente, Marc ha diseñado e impartido asignaturas de lengua, sociolingüística y traducción en diversas instituciones académicas, tanto en Cataluña como en Estados Unidos. Asimismo, ha colaborado con editoriales de libros de texto y empresas de traducción. Sus intereses incluyen, entre otros, la traducción, la sociolingüística, la lingüística antropológica, la revitalización de lenguas minoritarias o minorizadas, y la ecología y política lingüísticas en contextos de multilingüismo institucional (incluyendo aspectos como la neología o la estandarización lingüística en el ámbito educativo y en los medios de comunicación).
Es miembro de la North American Catalan Society (NACS), la American Literary Translators Association (ALTA), la Modern Language Association (MLA), la North American Research Network in Historical Sociolinguistics (NARNiHS), el Grup de Lingüistes per la Diversitat (GLiDi) de la Universitat de Barcelona, y también de Professionals de la Llengua Catalana de la Generalitat de Catalunya.
Ha difundido su investigación en congresos internacionales (como el Hispanic Linguistics Symposium o el WILA) y ha colaborado con revistas académicas internacionales (por ejemplo, International Journal of Lexicography). A finales de 2024 publicó, con la editorial británica Palgrave Macmillan, el libro Majorcan Catalan in San Pedro, Argentina: The Case for an Endangered Heritage Language Variety. Actualmente está finalizando la edición del volumen Fighting Stigma and Discrimination in Minoritised Languages, que será publicado por Cambridge Scholars Publishing.
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Marc Gandarillas, (Vilafranca del Penedès, Barcelona, 1987)
Marc es profesor investigador de lengua española y sociolingüística en la University of North Dakota (EE. UU.). Actualmente se dedica al estudio de las lenguas minorizadas, con un interés especial por las comunidades catalanoparlantes de herencia que se encuentran dispersas por todo el mundo. Es licenciado en Filología Clásica, graduado en Lingüística y máster en Culturas y Lenguas de la Antigüedad por la Universitat de Barcelona. Asimismo, es doctor en Lenguas Románicas y Lingüística Hispánica por la University of Florida.
Autor
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Jorge Luis Sagrera nació en San Pedro, Buenos Aires, Argentina. Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Rosario.
Escribe cuentos, novelas, poesías, guiones de cine, ensayos y géneros periodísticos. Es coaching literario y dicta talleres de escritura creativa desde hace treinta años. Es director del sello Arenz & Antich, Editores, y cofundador de Despunte, una revista digital de Arte y Literatura contemporánea.
Su novela El talón de Esaú, obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes, su libro de cuentos, El ojo del ciclón, consiguió una mención en el mismo organismo.
Malvinas 1982-1998, cuyo guion documental escribió, alcanzó el Primer Puesto en la categoría 3 de los Premios ATVC (Asociación Argentina de televisión por cable).
Su libro de poemas Poemas para Loli Dostoievski, ganó el Primer Premio en el IV Certamen Nacional e Internacional Ediciones El Escriba.
La novela Un saltamontes en Katmandú ha sido traducida al inglés (Grasshopping around Kathmandu) y, del mismo género, Regreso a la ca(u)sa del padre, al catalán (Tornada a la ca(u)sa del pare).
Lleva 24 libros publicados.
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