Ibrahim Mahama:
el Sur Global se instala en el centro del arte contemporáneo
Por DESPUNTE
El 2025 cerró con una noticia que podría pasar desapercibida para algunos, pero que en realidad marca un hito simbólico en la historia reciente del arte contemporáneo: el artista ghanés Ibrahim Mahama fue elegido por la influyente revista ArtReview como la figura más poderosa del año. Es la primera vez que un artista africano lidera este ranking, y no se trata simplemente de una cuestión de prestigio individual, sino de una reconfiguración profunda en la cartografía global del arte.
ArtReview, fundada en Londres en 1949, es una de las publicaciones más influyentes del mundo del arte contemporáneo. Reconocida por su análisis crítico, su seguimiento de tendencias globales y su estrecha relación con instituciones, curadores y coleccionistas, la revista ha sido durante décadas un referente en la definición del canon artístico. Su lista anual Power 100, que clasifica a las figuras más influyentes del arte global, es un termómetro del poder cultural que va más allá de lo simbólico: puede moldear carreras, orientar el mercado y señalar cambios estructurales en el sistema artístico.
Mahama, nacido en 1987 en Tamale, ha trabajado con materiales reciclados, textiles y objetos descartados para construir instalaciones monumentales que hablan de historia, economía, migración y memoria colectiva. Su lenguaje visual se articula a partir de los residuos del capitalismo global y la herencia del colonialismo, y sus obras funcionan como intervenciones sociales tanto como artísticas.
Pero lo que distingue a Mahama no es solo su producción visual. Su compromiso con el desarrollo cultural de Ghana se materializa en proyectos como Savannah Centre for Contemporary Art y Red Clay Studio, espacios independientes creados para fomentar la educación, la experimentación y el pensamiento crítico. Esta dimensión comunitaria y pedagógica ha sido clave en su influencia creciente.
Según ArtReview, Mahama encarna «una nueva forma de poder en el arte»: no centralizado en las instituciones tradicionales de Europa o Estados Unidos, sino arraigado en lo local, en el trabajo colaborativo, en la posibilidad de pensar el arte como agente de transformación social.
El ascenso de Mahama refleja un movimiento mayor en la escena artística internacional: el creciente reconocimiento de voces del Sur Global, la demanda por una descentralización del canon occidental y la apertura hacia narrativas otras, muchas veces marginadas. En este sentido, su presencia en la cúbita de la lista no es un gesto simbólico sino un indicio de cambio estructural.
Este reconocimiento plantea preguntas urgentes para el mundo del arte: ¿qué implica redistribuir el capital cultural? ¿Cómo se transforma la experiencia del arte cuando se ancla en contextos no hegemónicos? ¿Estamos preparados para escuchar y sostener otras formas de autoridad estética?
Desde las calles de Accra hasta las bienales europeas, Mahama nos invita a reimaginar el arte como archivo vivo de nuestras tensiones históricas y nuestras posibilidades futuras. En su trabajo, los escombros se convierten en memoria, y la memoria, en posibilidad.
Fuentes: ArtReview, The Guardian, entrevistas con el artista y archivos del Savannah Centre for Contemporary Art.
Lo que un saco de Yute esconde. Ibrahim Mahama 2016, Copenhagen.
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