José Donoso y su obsceno pájaro de la noche

Por VPM
José Donoso fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX y, quizá, el más oscuro de aquella constelación que llamamos Boom latinoaméricano. Chileno, nacido en Santiago en 1924, fue amigo de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Jorge Edwards. Pero mientras algunos de sus compañeros abrían América Latina hacia lo exuberante, Donoso prefirió mirar detrás de las cortinas: familias en decadencia, sirvientas, ancianas, cuerpos deformes, casas que parecen respirar y personajes que nunca terminan de saber quiénes son.

@Jose Donoso en 1981

Pepe Donoso, para los amigos

José Donoso tenía un sentido del humor feroz, un gusto exquisito por los libros, la pintura, las casas y la conversación, y una personalidad obsesiva, insegura e hipocondríaca. Su vida, como sus novelas, estaba llena de máscaras. Sus diarios mostrarían además una sexualidad compleja, con relaciones homosexuales y una bisexualidad vivida entre el deseo, la culpa y la represión. En Donoso, esconderse nunca fue solamente un asunto literario.

@Mario Vargas Llosa, Jose Donoso y Gabriel García Márquez con sus respectivas esposas,
Patricia Llosa, Mercedes Barcha y  Pilar Serrano, en Barcelona a principio de los ’70. 

Los Donoso: amor, literatura y secretos

En 1961 se casó con Pilar Serrano, pintora y escritora boliviana nacida en La Paz. Hablar de José sin hablar de Pilar sería contar solo media historia. Quienes conocieron a los Donoso decían que la narrativa de él se parecía tanto a su personalidad que difícilmente habría existido sin ella. Pilar organizaba la vida que permitía a José desaparecer dentro de sus libros. Vargas Llosa la llamó, memorablemente, la “jardinera de sus neurosis”.

Carlos Fuentes, Vargas Llosa, García Márquez y Edwards bromeaban con que los Donoso estaban tan unidos que hasta enfermaban al mismo tiempo. La vida remató la broma con crueldad. José murió en diciembre de 1996 y Pilar apenas dos meses después, en febrero de 1997.

Pilar tenía talento propio, pero eligió muchas veces la bambalina. Cuando Donoso cumplió setenta años y Chile lo celebró como héroe literario, ella se quedó en casa durante uno de los actos principales para que él pudiera disfrutar de la fiesta sin cortapisas. Esa fue muchas veces la coreografía del matrimonio. Hablaban en cascada, completándose, continuándose. Y en medio de aquella conversación siempre aparecía su hija adoptiva, Pilarcita.

Años después, Pilar Donoso se atrevió a levantar el telón de aquella vida familiar en Correr el tupido velo (2009), construido a partir de los diarios de sus padres y de sus propios recuerdos. Buscó al hombre detrás del escritor y encontró celos, deseos, miedos, crueldades, humor, ternura y, como era de esperar tratándose de Donoso, nuevas máscaras. 

Durante la presentación del libro en 2010, en la conversación que mantuvo con Juan Cruz, amigo y ex editor de Donoso, Pilar recordó con una mezcla de lucidez y humor muchas escenas de aquella extraña y fascinante vida de los Donoso: las manías del escritor, las dinámicas familiares, sus contradicciones y esa convivencia en la que literatura y realidad parecían confundirse continuamente.

Vista hoy, aquella conversación tiene también una melancolía involuntaria. Pilar había dedicado años a descorrer el velo de su familia, un proceso que ella misma reconoció como doloroso y profundamente transformador. En 2011, apenas dos años después de publicar el libro, murió por suicidio.

@La familia Donoso en Calaceite, 1970. Pilar Serrano, Pilar Donoso Serrano y Jose Donoso y su perro.

De la vida al laberinto

Los Donoso vivieron durante años fuera de Chile. Pasaron por Mallorca, Madrid, Sitges y Barcelona, y encontraron un refugio especial en Calaceite, el pueblo de piedra de Teruel donde su casa se convirtió en punto de encuentro de escritores y artistas. Por allí pasaron García Márquez, Vargas Llosa, Fuentes, Edwards y hasta Luis Buñuel. Donoso escribía mucho allí, aunque conviene desmontar una leyenda, El obsceno pájaro de la noche ya había sido publicado en 1970, antes de su instalación estable en Calaceite.

Y es aquí donde la biografía empieza a parecerse demasiado a la ficción.

Las casas donde los Donoso vivieron, los secretos familiares, la obsesión de José con el cuerpo y la enfermedad, el miedo a ser descubierto, las identidades que se esconden detrás de otras identidades, la dependencia entre amor y encierro: todo ese material aparece, transformado y deformado, en su literatura. No porque El obsceno pájaro de la noche sea una novela autobiográfica, sino porque Donoso escribía con aquello que más lo inquietaba.

La novela llevó esas obsesiones al extremo. Allí la casa deja de ser refugio y se vuelve trampa; el cuerpo deja de ser una certeza y se convierte en amenaza; la identidad ya no es algo que uno posee, sino algo que puede perderse.

Y escribirla fue casi tan laberíntico como habitarla.

La novela lo tuvo atrapado, escribiendo o no, cerca de ocho años. Acumulaba versiones, personajes y montañas de papeles. Carlos Droguett llamó a aquel escenario un “infierno empapelado”. Donoso hablaba de un “atolladero infernal”. No sabía cómo salir.

Hasta que su propio cuerpo intervino.

En 1969 sufrió una grave hemorragia por una úlcera y fue operado en Estados Unidos. La morfina le provocó paranoia y alucinaciones. Fue una experiencia aterradora, pero al salir de aquel delirio comprendió cómo organizar la novela que llevaba años persiguiéndolo. Tuvo que perder, por unos días, el orden de la realidad para encontrar el orden de su ficción.

El monstruo dentro de la casa

¿Y de qué trata semejante monstruo?

En el centro de la novela está Humberto Peñaloza, el Mudito, secretario de Jerónimo de Azcoitía, aristócrata chileno. La identidad del Mudito comienza a romperse mientras la novela se hunde en la Casa de Ejercicios Espirituales de la Chimba, habitada por ancianas, sirvientas y seres arrinconados por la sociedad.

El hijo de Jerónimo, Boy, nace con graves deformidades. Su padre construye para él La Rinconada: un mundo aislado poblado por personas cuyos cuerpos también escapan de la norma, para que el niño jamás sepa que alguien podría considerarlo monstruoso.

Después, todo se descompone. Las voces cambian de cuerpo. Los recuerdos se mezclan con fantasías. Las identidades se contaminan. Y aparece el imbunche, criatura de la mitología chilota cuyo cuerpo es cosido y doblado hasta quedar encerrado sobre sí mismo.

Ahí está una de las claves de Donoso: el ser humano convertido en su propio encierro.

El obsceno pájaro de la noche no trata simplemente de monstruos. Pregunta quién decide qué cuerpo merece ser visto, quién puede hablar y quién debe ser escondido. Habla de clase, poder, deseo, vejez, familia y apariencia. De una sociedad elegante que guarda su podredumbre en las habitaciones del fondo.

Por eso sigue siendo una de las novelas fundamentales de la literatura latinoamericana. Donoso llevó el Boom a una zona distinta; mientras otros expandían la realidad, él la hizo cerrarse sobre sí misma.

Abrió una casa, apagó las luces y nos enseñó que el monstruo no siempre vive afuera. A veces duerme en la misma habitación que nosotros. En José Donoso, ese monstruo tenía demasiado de su propia vida, sus miedos, sus deseos, sus secretos, sus máscaras. Quizá por eso su literatura inquieta tanto, porque nunca sabemos dónde termina la ficción y dónde empieza Donoso.

 

@El obsceno pájaro de la noche, primera edición, 1970

Autor

  • Fotógrafa, diseñadora y artista visual nacida en Santiago de Chile, radicada en Barcelona. Su obra explora la cultura y problemáticas contemporáneas a través de la fotografía, el video y el texto, incorporando elementos de reflexión, ironía y apropiación artística. Estudió Comunicación y Relaciones Públicas en Santiago y se formó en Fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Católica de Chile. Posteriormente amplió sus estudios en arte moderno en Estados Unidos.

    Desde 2020 desarrolla también proyectos de edición de video, animación y diseño digital en su propio estudio, HAS Barcelona. Su interés artístico se extiende desde el arte moderno americano hasta el surrealismo europeo. Desde 2024 integra la Inteligencia Artificial en la creación y edición de su obra. En 2025 cofunda Revista Despunte.

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