En la Penumbra del Ocaso (II, XVII) y Habitación de Espejos (XXIX), de Lilian Flores
En la Penumbra del Ocaso
II.
Qué más puedo perder
si ya lo di todo
mi sangre, mis desvelos
los colores de la aurora rozando
su faz dormida.
Si ya perdí en un vacío imaginario
el pudor y la vergüenza
los sueños se quemaron
en la hoguera
de mi piel herida
y el fantasma de la locura
se asomó más de una vez
por mi ventana abierta.
Si las horas dibujaron surcos
en mi rostro
y dejé olvidados en su refugio
el calor de un abrazo
y las mentiras eternas
que tanto me gusta escuchar.
Qué más podría perder.
Las plegarias a la luz
de una vela
mis labios recorriendo
los pliegues de su cuello.
Los silencios quietos, los susurros
la bendita sed de su alma.
Qué más.
Si ya no quedan lágrimas
ni santos a quienes rogar
por mi suerte.
Mi maldita suerte.
XVII.
Cuando este invierno haya pasado
las nubes se abran y florezca la vida
en sus bullentes jardines
una canción inmaculada
escribirá mi alma
y sus sueños encontrarán
un eco en mi almohada.
Serán ciertas las profecías
se irá el silencio
y revivirá mi piel
bajo el fuego tenue
de unos dedos inspirados.
Cuando las tormentas en vano
hayan volcado su furia
las esquinas se vistan de verde intenso
y traiga el aire
amores e ilusiones
convertiré el día en eterna noche
y llegarán mis latidos
más allá de los muros.
Cuando la escarcha abandone
el camino que construyo
los árboles frondosos protejan mi pecho
de lascivas miradas
y el atardecer se derrame
en mis ojos
será su nombre el que mis labios pronuncien
clavando en mi frente su marca.
La Habitación de Espejos
XVII.
En esta casa
que no es mía
pero sí eterna
a donde llegué
un tres de marzo
cuando la tierra se opuso
o más bien dio su
bienvenida
crecí
a vista de las estrellas
sentada en el borde
de una ventana de fierro
con Soda Stereo de fondo
y sueños de ser algún día
grande, libre y bella.
Esta misma casa
fue hogar
taller y comercio
con señoras
en la reja a los gritos
para ajustarse la falda
o comprar unas pantys.
Aquí
un perro buscó refugio
cuando las fiestas
se habían tomado las calles
y un falso santa clos
tocaba la campana
sobre el techo de
un pan de molde
como le decíamos
a los furgones.
En esta residencia
donde fuimos cinco, cuatro tres
dos y una
nacieron gatos calicos
negros y blancos
y creció la uva
para que la comieran
los pájaros
como tributo por sus cantos.
A lo lejos suenan las
ruedas
de los carritos que van
a la feria
y no necesito mirar
para ver a los
vecinos
con mascarillas
quizás también con guantes
dando la última vuelta
antes del encierro
voluntario
porque quienes gobiernan
creen que a los barrios
de la gente
modesta
no llegará el horror
o tal vez no les importa
porque somos muchos
y da lo mismo
si unos cuantos
no despiertan.
Y en mi casa
que no es mía
pero sí eterna
a donde llegué de vuelta
después de vivir
en otros mundos y
planetas
me escondo lejos
de las cortinas
y espero
que los días sean cortos
y que la muerte
también
se olvide de esta tierra.
*Premio Poesía en Viaje 2020
Autor
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Escritora, editora y periodista nacida en Santiago de Chile en 1974. Ganadora del Premio Poesía en Viaje (2020) y del Premio Municipal de Literatura Santiago 2017, género Literatura Juvenil. Finalista Premio Teresa Hamel (2021, SECH).
Como autora se desenvuelve en narrativa contemporánea, de época, infanto juvenil y poesía, contando los siguientes títulos publicados por Ediciones del Gato: Antonia, el fuego (novela, 2025); Caer (novela, 2024); Habitación de Espejos (poesía, 2022); Sueño Lejano (cuentos, 2020 – reedición 2025); En la penumbra del ocaso (poesía, 2020); El Botón de Bronce (cuento infantil con ilustraciones, 2019); Capello (novela, 2018); Las Aventuras de Amanda y el Gato del Pirata I y II (saga infanto juvenil, 2013 y 2016 – reedición 2023 y 2025).
Creó en 2016 Ediciones del Gato y en 2023 Revista Te Leo, ambas iniciativas que dirige hasta la fecha. Es parte del Consejo Directivo de SADEL, del comité editorial de Ediciones Biblioteca Nacional y del colectivo Autoras Chilenas Auch+.
