Encuentros y partidas entre té y trenes.

Rodrigo Peralta

El paisaje de la boca

 

La mañana del 76 nació Superman.

Se robaba todos los nísperos.

Él volaba.

Se quebraba los huesos y sonreía.

Superman estaba en el suelo atragantado de ramas y hojas.

–Quiero volar– decía él.

Y tantas culpas se sucedieron con los años.

El frío hacía doler la memoria del cuerpo

mientras el fantasma del viejo hacía estragos

en el grito y la tormenta de nuestra propia Guerra Fría.

 

Duelen los tres años que reverberan

sobre el horizonte de mis pies hacia la nada.

Estas son las anotaciones de la lengua y la cocina.

Porque aprendimos a interpretar el silencio de esta gran casa vieja.

 

El paisaje de la boca es el testimonio de los años.

De la nutrida experiencia del no olvidar

que fuimos bellos e ingenuos en un país de muerte

de traiciones bajo secretos diestros

de niños carnada comprando ropa de segunda mano

para ser normales

después de la fuga.

 

La estación central fue el punto de entrega.

La estación de un barrio decadente con un té aguachento.

Cerca de la rebeldía

con un pan pobre

y las manos ajadas

porque en aquella mañana

hacía un frío infernal.

 

La Bemolidad de la lluvia

 

Percibir los sonidos de la lluvia escurriendo por el desagüe de la calle. Sobre las canaletas oxidadas, deslizándose sobre los vidrios de las ventanas.

El recuerdo es sediento. Atractivamente peligroso en aquel cuarto oscuro de Hurtado Rodríguez, donde un amigo se refugiaba para capear el frío, mientras bebía y escribía versos indescifrables.

A la mañana siguiente, la resaca afinaba aún más el oído. Una gota cayendo sobre un vaso. El sonido de una llovizna leve que entraba por algún lugar de la casa. Alguien tomando un baño, la acumulación de saliva en la boca, una lágrima, de bostezo repentino, cruzando la sien, cayendo sobre la almohada.

 

Y la lluvia allá fuera, resonando continuamente sobre las hojas de los árboles, mientras una canción de Joy Division suena en la habitación contigua, como un despertador de media mañana, monocromáticamente apacible.

 

Sobre una mesa

 

Una taza de agua caliente.

Es la hora del té.

Del programa radial.

 

La única compañía de la tarde.

Afuera, el viejo nogal y el viento y el diálogo entre las cosas con la textura de la luz

que cae sombreando cierta parte de la cara.

 

Mientras se frota las manos

esperando respuesta

de alguna emisora

de frecuencia modulada.

Autor

  • Rodrigo Peralta G. (Santiago de Chile 1973). Licenciado en Educación, actor, profesor, escritor y poeta chileno. Testigo directo del quehacer cultural y político de finales de los ’80 y la década de los ’90 donde se formó como artista.

    Ha publicado los libros Hacia la noche de Afuera (2003), De-Claro, editorial Ventana Abierta (2011) y Una luz Imprudente (2021, Editorial Buenos Aires Poetry) y El Paisaje de la Boca (2023, Mago Editores).

     

    Ha colaborado en revistas como absenta, A 89, Oropel y ha realizado critica teatral en el diario Cine Literatura. Sus poemas se han incluido en antologías como Una invitación, un poema (Chile) y Anuario bilingüe de poesía de San Diego/fractal 2020-2021, Editorial Garden Oak Press, San Diego, California, EUA. Compiladora Olga Gutiérrez García.

    Actualmente es Candidato para Magister en Docencia para la Educación Superior (UNAB), director/editor de Ediciones Filacteria y docente de la Universidad de Talca en el programa de Teatro aplicado. Habita en la ciudad de Talca.

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