Vigilia en un viernes de invierno
Por ALFREDO LEMON
Tres tomos de las obras completas de Freud sobre una silla
y una lámpara pequeña junto al fuego de la salamandra.
¿Cuánto se recuerdan los días?
¿Qué era ese entonces?
Uno es lo que pudo.
Apenas.
La mente agita conjeturas, sortilegios.
Teje una filigrana de símbolos, heridas, ironías.
Las tribulaciones se ocultan en un baúl.
Desde el inconsciente las pulsiones movilizan sueños.
El olvido es un traspié de la memoria.
Allí hay un bosque de juguetes y una lata de galletas.
Fui lo que fui.
Apenas. A penas.
Más de una vez quise huirme.
Ahora saboreo con placer el pezón de un habano.
