An Education
Por VPM
An Education cuenta con un reparto excepcionalmente talentoso, una premisa inquietante por lo realista y una historia muy bien contada. Y aunque es una película del 2009 su estilo es tan exquisito y su historia es tan sutil y entretenida, que si no la has visto todavía, búscala y vela ya.
Nick Hornby, excelente guionista y escritor inglés, adapta las memorias de Lynn Barber con un pulso que evita el sermón y donde lo absurdo no rompe la verosimilitud, sino que la refuerza. Lone Scherfig dirige con un tono que mezcla dolor y comedia sin caer en el melodrama, como si supiera que la tragedia cotidiana casi siempre entra por la puerta vestida de chiste. Es una comedia triste sobre vergüenza de clase, educación emocional y ese tipo de humillación que no se grita, se traga.
Es Londres, principios de los 60, y Jenny (Carey Mulligan) tiene 16 años, una cabeza brillante y un futuro que promete en plan Oxford. Aunque Jenny sueña a diario con la “vida real”, esa palabra-trampa que a los 16 suena a jazz, a humo, a París. Entonces aparece David (Peter Saarsgard) un seductor de 35 años con un coche elegante, que no llega como un villano; llega como un atajo. Y el problema con los atajos es que te ahorran el camino, pero también te quitan el paisaje.
Lo más perverso de todo, y lo más honesto, es que la seducción no es solo hacia Jenny. Sus padres (Alfred Molina y Cara Seymour) también “compran” la fantasía como quien firma un crédito, estatus, promesa de matrimonio, un relato perfecto para mirar hacia otro lado. Y ahí la película se pone finísima: no habla solo del engaño, sino de la auto-mentira colectiva, esa coreografía familiar en la que todos fingen no ver porque ver obligaría a decidir.
Carey Mulligan, con una preciosa interpretación, sostiene todo el viaje con una vulnerabilidad que duele porque no es ingenua; es inteligente. Su Jenny no es “tonta por enamorarse”: es una adolescente brillante que se cree sofisticada porque necesita creerlo. Y ahí está la clave existencial: Jenny no solo quiere experiencias, quiere una identidad. Quiere ser alguien que merezca ese mundo adulto. David detecta esa grieta con el instinto del mentiroso compulsivo y no vende lujo, vende reconocimiento. Te toma en serio… para poder moldearte.
Y mientras Jenny aprende a base de deslumbramiento y resaca, restaurantes, clubes, fines de semana como postales, y prerrafaelitas, los personajes secundarios aportan capas: Danny (Dominic Cooper) y Helen (Rosamund Pike) funcionan como esa vida de “adulto-cool” que parece libre pero está llena de reglas invisibles. Pike, en particular, le da a Helen una lucidez inesperada: bajo la frivolidad hay una advertencia casi tierna, como si dijera “esto también me pasó, pero yo ya hice las paces con mi propio autoengaño”.
La película tiene un hallazgo brutal: lo que está a punto de “abortarse” no es un embarazo, sino la carrera académica de Jenny. Su futuro. Su posibilidad. Su yo de mañana. Y el golpe existencial no es solo “me mentiste”, sino: “yo quería creer”. Porque hay una vergüenza especial en caer cuando te creías invulnerable, cuando tu inteligencia era tu escudo. La película lo dice sin decirlo: cualquiera puede caer ante alguien que cree en sus propias mentiras, sobre todo si esas mentiras encajan demasiado bien con tus deseos. Al final, An Education no te deja con una moraleja limpia, sino con una cicatriz útil. Duele, pero enseña. Y lo hace sin ponerse solemne; te ríes, te incomodas, te reconoces. Te hace pensar que la educación de verdad no siempre pasa por Oxford. A veces pasa por descubrir, tarde y mal, que crecer a veces es aprender a sospechar de tus propias fantasías, sin dejar de necesitarlas para vivir.
An Education
Año: 2009
Duración: 95 min.
País: Reino Unido
Dirección: Lone Scherfig
Guion: Nick Hornby
Libro: Lynn Barber
Autor
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Fotógrafa, diseñadora y artista visual nacida en Santiago de Chile, radicada en Barcelona. Su obra explora la cultura y problemáticas contemporáneas a través de la fotografía, el video y el texto, incorporando elementos de reflexión, ironía y apropiación artística. Estudió Comunicación y Relaciones Públicas en Santiago y se formó en Fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Católica de Chile. Posteriormente amplió sus estudios en arte moderno en Estados Unidos.
Desde 2020 desarrolla también proyectos de edición de video, animación y diseño digital en su propio estudio, HAS Barcelona. Su interés artístico se extiende desde el arte moderno americano hasta el surrealismo europeo. Desde 2024 integra la Inteligencia Artificial en la creación y edición de su obra. En 2025 cofunda Revista Despunte.
