Consagrada al misterio:
María Celina Caire y la fe como forma de intemperie

Por JORGE SAGRERA
Hay quienes buscan respuestas; María Celina Caire aprendió a dejarse encontrar. Consagrada, docente y coautora de Pullü Mapuche, su vida se mueve entre la literatura, la espiritualidad y el acompañamiento a los márgenes. En esta conversación para Despunte, revisita el existencialismo —de Albert Camus a Viktor Frankl—, se declara optimista ante el caos contemporáneo y ofrece una palabra mínima, casi revolucionaria, para esta humanidad: silencio.

María Celina, ¿a qué te estás consagrando hoy?

Como ayer -pero hoy con 71 años y mayor plenitud y Consciencia- sigo consagrada al Amor y a la Vida, así que me centro en el cultivo de mi espiritualidad y mis quehaceres me son presentados sin buscarlos demasiado. Por eso cada vez descubro y respeto más el Misterio de la Vida. Dios (o como queramos llamarlo) es Amor, Vida y Misterio.


¿Podrías desarrollar este comentario: mis quehaceres me son presentados sin buscarlos demasiado?

Me refiero a que cuando estás en la corriente de la Vida, enfocada en la Verdad, el Amor y el Bien, van surgiendo solas algunas actividades que a la larga te gratifican y plenifican. Por ejemplo, hoy día formo parte de una comunidad de personas interesadas en su crecimiento interior y de otra donde aprendo oración contemplativa. Estudio Biblia e inglés. Y acompaño a una amiga en actividades formativas para niños de nuestra ciudad que están en situación de vulnerabilidad. Practico también jardinería ecológica en mi jardín, haciendo honor a mis antepasados campesinos gringos. Y realizo también otras actividades que me dan un propósito para vivir.


¿Cómo surge tu vocación religiosa?

Nací en una familia con tres hijos después de diez años respecto del menor, así que mis padres fueron muy generosos al recibirme y dos años después también a mi hermano menor. Mamá contaba que cuando llegamos a casa y me acostó por primera vez en el moisés, me consideró como un regalo de Dios y me consagró a la Virgen María. Se ve que Ella se lo tomó en serio, porque desde chica me interesó vivamente el mundo espiritual y sentí un llamado de Dios a los 9 o 10 años, que se repitió en mi adolescencia y finalmente con mucha fuerza en la juventud. Por supuesto que ese recorrido lo vi con claridad muchos años después de haber cofundado con un sacerdote y un grupo de compañeras una nueva forma de vivir mi consagración a Dios. Y ese grupo de jóvenes inquietas como yo y ese sacerdote me salieron al encuentro, no tuve que buscarlos. 


¿Qué podrías comentarme acerca del Existencialismo?

Tomándolo en un sentido amplio, lo considero como otro hito en la historia de la humanidad, en la búsqueda incesante de los seres humanos por comprendernos a nosotros mismos y por afirmar nuestra libertad en medio de la incertidumbre que implica la aventura de vivir. 

Partiendo de su precursor Nietzsche en el siglo XIX, ha sido riquísimo en sus distintas corrientes y manifestaciones del siglo XX, por eso resulta muy valioso para comprendernos hoy. 

Buscando superar moralismos y prejuicios, cuestionó a la modernidad no solo en los fundamentos de la filosofía tradicional, sino también en sus certezas culturales, políticas y religiosas. Así abrió el camino a lo que Z. Bauman caracterizó como la “modernidad líquida”, en la cual vivimos hoy día. 

Por eso podemos considerar al existencialismo como una forma de pensar la vida, que nos invita a hacernos cargo de nuestra existencia, y a cuestionar, elegir y crear, justamente en un mundo que no ofrece respuestas definitivas. 

Y yendo al ámbito más específico de la Literatura existencialista, recuerdo la perplejidad y angustia que me transmitió la lectura de El extranjero cuando cursaba la carrera de Letras, obra maestra de Camus donde plantea el sentido absurdo tanto de la existencia como de la muerte del protagonista.

Con respecto a la cuestión sobre Dios, Camus fue representante de la corriente agnóstica del Existencialismo. Heidegger, junto con Sartre y de Beauvoir, representantes de la corriente atea, estos últimos concibiendo al ser humano como un proyecto abierto, y por eso libre, responsable y creativo para actuar con autenticidad.

Y en la vertiente judeo-cristiana, entre otros autores se encuentra Víctor Frankl, fundador de la tercera escuela de psicología de Viena, centrada en el sentido trascendente del ser humano. Lo descubre encontrándose prisionero en el campo de concentración de Auschwitz, mientras cava una fosa cubierta de hielo. Éste es su conmovedor relato titulado “Monólogo al amanecer”, en su libro: El hombre en busca de sentido: 

“En una última y violenta protesta contra lo inexorable de mi muerte inminente, sentí como si mi espíritu traspasara la melancolía que nos envolvía, me sentí trascender aquel mundo desesperado, insensato, y desde alguna parte escuché un victorioso “sí” como contestación a mi pregunta sobre la existencia de una intencionalidad última”. 

En fin, en el Existencialismo tenemos una fuente muy diversa e interesante donde abrevar.


¿Sos optimista con respecto a la marcha de la sociedad?, ¿por qué?  

Lo soy, porque creo en Dios como un papá amoroso con su creación (el Cosmos) y que nada de lo que ocurre es fruto de la casualidad, sino de la “causalidad”. El filósofo Teilhard de Chardin da una visión esperanzada, al plantear que existe una evolución cósmica de la vida, la materia y el pensamiento, hacia un estado final de convergencia y conciencia universal. Lo dijo en 1955 y hoy, los maestros espirituales como E. Tolle y Pablo d´Ors -que pertenecen a diferentes corrientes espirituales- afirman que nos encontramos como humanidad en el despertar de una nueva dimensión de la conciencia universal, superadora de la anterior. 

Desde esta perspectiva, resulta inútil que hoy algunos líderes políticos pretendan aplicar viejas recetas a las problemáticas actuales, o que la IA sea considerada por los optimistas como salvación de la humanidad, y por los apocalípticos, como extinción de toda forma de vida en la Tierra. Todos estos análisis son parciales, ya que sus autores carecen de la visión integral sobre la realidad que te brinda el haber despertado a un nivel superior de conciencia. “Por sus frutos los conocerán”, dijo Jesús. Resulta evidente que ellos piensan y actúan según el nivel anterior de conciencia respecto del que ya está naciendo, que necesariamente integra la realidad.


Recomiéndanos una película y un libro, por favor.

¡Qué difícil! Ya que acabo de nombrar a sus autores, me tomo la licencia de recomendar dos libros: Una nueva tierra: un despertar al propósito de su vida, de Eckhart Tolle y Biografía del silencio, de Pablo d´Ors.

¿Una película…?  Me atraen las películas de autor. Recuerdo una muy bella de 1975, que ganó el Oscar: Dersú Uzalá, (1975), del cineasta japonés Akira Kurosawa, que plantea el tema de la interculturalidad, y los conflictos entre tradición y progreso, problemática que vivimos hoy en nuestra Patagonia. 


Si tuvieses que obsequiarle una palabra a la humanidad, ¿cuál sería?

Silencio.

María Celina Caire
(Buenos Aires,1954)

Realizó sus estudios en Letras y se dedicó a la enseñanza secundaria en establecimientos públicos y privados. Consagrada en una comunidad de la Iglesia Católica, se entregó por entero al servicio de la persona y la cultura. Dio forma literaria a la biografía de su madre, en Memorias de la abuela Quica (Arenz & Antich, 2016), y colaboró con Raúl Jones Huala en la escritura del libro intercultural Pullü Mapuche: historia de la familia Jones Huala (Arenz & Antich, 2020).

Actualmente, se dedica al voluntariado docente de jóvenes adultos y acompaña la formación de niños en contextos de vulnerabilidad.

Autor

  • Jorge Luis Sagrera nació en San Pedro, Buenos Aires, Argentina. Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Rosario.

    Escribe cuentos, novelas, poesías, guiones de cine, ensayos y géneros periodísticos. Es coaching literario y dicta talleres de escritura creativa desde hace treinta años. Es director del sello Arenz & Antich, Editores, y cofundador de Despunte, una revista digital de Arte y Literatura contemporánea.

     

    Su novela El talón de Esaú, obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes, su libro de cuentos, El ojo del ciclón, consiguió una mención en el mismo organismo.

    Malvinas 1982-1998, cuyo guion documental escribió, alcanzó el Primer Puesto en la categoría 3 de los Premios ATVC (Asociación Argentina de televisión por cable).

    Su libro de poemas Poemas para Loli Dostoievski, ganó el Primer Premio en el IV Certamen Nacional e Internacional Ediciones El Escriba.

    La novela Un saltamontes en Katmandú ha sido traducida al inglés (Grasshopping around Kathmandu) y, del mismo género, Regreso a la ca(u)sa del padre, al catalán (Tornada a la ca(u)sa del pare).

    Lleva 24 libros publicados.

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