"La Femme Publique" o el cuerpo como campo de batalla

Por NORMAN JEANE

Incisiva como una navaja en carne viva. Así es La femme publique, ese delirio febril de Andrzej Żuławski filmado en 1984. Un drama erótico, pero sobre todo una coreografía del exceso, donde la realidad y la ficción se funden como amantes paranoicos.
La película comienza con Ethel —una Valérie Kaprisky desbordante— lanzada al vértigo de una adaptación de Los Demonios de Dostoyevski, pero lo que empieza como teatro filmado se convierte rápidamente en una ópera punk de identidades rotas y cuerpos expuestos.
Żuławski no dirige: arremete.
Lo suyo es un cine que grita, suda, se contorsiona.
La cámara —hipnótica, obsesiva, casi obscena— no filma a Ethel, la devora.
Cada plano parece a punto de estallar, saturado por la iluminación de
Sacha Vierny, que transforma lo cotidiano en pesadilla barroca.
Mientras el director dentro de la ficción arrastra a Ethel al abismo, el director fuera de la ficción nos lanza preguntas como piedras: ¿el cuerpo como mercancía o plataforma de liberación?, ¿qué queda de nosotros cuando nos convertimos en imagen?
En La femme publique, el cine se vuelve campo de batalla. Żuławski carga contra todo: la industria del espectáculo, la censura, la mediocridad artística, la pulsión autoritaria.
Es política, pero no panfleto; es filosófica, pero no sermón. Es carne, sudor, máscara y es memoria del exilio: la experiencia de Żuławski con la censura comunista atraviesa cada fotograma como una herida que no cierra.
La femme publique no sermonea. No denuncia, arde. Es ambigua, furiosa como un cuerpo en llamas. Un film que incomoda porque lo que pone en escena no es una historia, sino la maquinaria cruda del deseo y del poder.
Mirarla hoy es recordar que toda representación tiene un precio. Que cada imagen de mujer que hemos amado, deseado, repudiado o imitado, ha sido construida desde un lugar que debemos cuestionar. Porque el cine también es política del cuerpo. Y La Femme publique nos lo recuerda con furia, con belleza, con una incomodidad que no se borra al salir de la sala de proyección, al contrario, se queda y nos mira de vuelta.

Ficha técnica

Título: La Femme publique (The Public Woman)
Director: Andrzej Żuławski 
Guión:
Inspirada en Demons (Los demonios) de Fiódor Dostoievski, adaptada por Andrzej Żuławski y Dominique Garnier
Año: 1984
Duración: 113 min  (1h 53min)
Formato: 35mm
Idioma: Francés
País: Francia

Autor

  • Norman Jeane es escritor de haikus y un poeta experimental, su voz se desliza por el filo del surrealismo desde las sombras del underground literario. Algunos de sus poemas fueron publicados en la antología Aki No Koe (España, 2021). Transgresor por instinto más que por estilo, aporta una mirada distinta sobre el arte y el cine desde su trabajo en la revista Despunte.

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