De gran showman a Better man

Por Andrés Asevís

Los biopics sobre estrellas de la música no son cosa de este siglo, pero no es menos cierto que en los últimos diez años ha habido un auge creciente de películas que exploran las vidas de los grandes iconos que nos han puesto a cantar a garganta rajada. El cine musical está de vuelta, y romper los esquemas con el género también, como lo han demostrado Emilia Pérez, la posapocalíptica The end y Better man, la historia de Robbie Williams, si acaso el biopic más original que he visto hasta ahora.

Better man es un sencillo lanzado por Robbie Williams hace 25 años. La canción, que también da título a la película, habla sobre la sanación, la superación y la búsqueda de la mejor versión de uno mismo; de ahí que fuera ideal para este musical biográfico sobre el enfant terrible, el niño malo del pop británico que a sus 51 años se redime ante el mundo a su manera: entreteniendo. Michael Gracey, quien dirigió el aclamado musical El gran showman, se unió al proyecto para crear esta película en 2021, y de sus conversaciones con Robbie surgieron las decisiones y libertades creativas para convertir al cantante en un chimpancé, en vez de buscar a algún actor parecido (o más atractivo) como suele suceder.

La película es un musical, y aunque es bastante convencional en cuanto a la estructura, hay que destacar el uso de las canciones y los recursos de video clip tan orgánicamente utilizados dentro de la narrativa; no se siente forzado en ningún momento, lo cual le aporta más emotividad a la historia. El propio Robbie Williams fue parte del proceso creativo, y aunque estemos acostumbrados a verle quitarse las ropas, incluso la piel y las carnes hasta quedarse en el esqueleto como en aquel video de Rock DJ, es con esta película que le vemos desnudarse de verdad, pues nos habla de su ambición por la fama desde la temprana edad, sus problemas con el alcohol, las drogas, la depresión, sus conflictos familiares, sus infidelidades, sus fracasos como artista, su ego inflado por la fama y la subestimación, y sus logros, por supuesto.

El toque surrealista de ver a Robbie Williams como un chimpancé es otro de los simbolismos de la narrativa. El enfoque, digamos que medio darwinista, de llegar a ser un hombre mejor siendo un mono, vulgarmente hablando, o de igualar a la estrella con un animal que hace monerías para entretener, me pareció un acierto total. Los buenos efectos con CGI les dan más fuerza a esas escenas de alucinación y de momentos simbólicos que aparecen a menudo. La película se enfoca también en la superación personal, la evolución de la persona con el paso de los años, los golpes de la vida, el peso de las decisiones y de la fama, la importancia de la familia, el aprender a perdonar y perdonarse, y todo, sin dejar de lado a quienes somos, algo que se dice fácil, pero toma años en lograrse, más si se tiene a tantos millones de personas esperando algo de ti.

Los efectos visuales son los típicos de una gran producción, que lo es; se gastaron 110 millones de dólares y solo recaudaron el doble, lo cual la pone en la lista de las consideradas como fracasos de taquilla. ¡Ojo!, los fracasos de taquilla hoy en día tienen más que ver con el auge del streaming (porque desde el COVID-19 somos más de ver las cosas en casa), y con los costos elevados de las entradas y las opciones gastronómicas en los cines; no siempre se fracasa en taquilla por falta de innovación o por mala calidad. En el caso de Better man hay un gran producto de entretenimiento con una historia emotiva y bien lograda, con un final que busca la lágrima y te saca una sonrisa. Después de todo, la televisión moderna nos ha adaptado, con todos los reality shows y concursos, a que cada quien nos cuente su vida con sus fracasos y traumas para aplaudirles más.
Y aunque a muchos les parezca que quizás la película es otro mecanismo
promocional para recuperar el interés por la música de Robbie Williams, a mí en lo personal me sirvió de gran entretenimiento y de reflexión personal. Como Robbie en su momento, estoy tan ocupado con mi vida que he olvidado visitar más a menudo a mi abuela, y de pronto he empezado a temer que un día mi madre me llame con la noticia de que ya no la tenemos con nosotros, solo que a mí no me atrapará esa llamada justo antes de empezar un concierto.

Dicen que Gary Barlow, estrella del grupo Take that junto a Robbie Williams, no ha visto la película, y si la ha visto no ha comentado nada, pues en un principio cuando vio el guion no le gustó cómo quedaba él en la historia. Salvando las distancias, me recuerda que en su momento Tina Turner tampoco dijo nada sobre su biopic What’s love got to do with it, de 1993, magistralmente protagonizado por Angela Basset, y tardó veinte años en celebrar la película, aunque dijo que la hizo quedar como una víctima, cosa que no era su intención. En el caso de Gary Barlow no creo que tenga nada que temer con Better man, Robbie dejó bien claro que el problemático era él mismo y que se sentía movido por los celos.
Solemos creer que una película biográfica sobre una estrella que ya ha muerto
puede ser más interesante, quizás porque solemos mitificar a los famosos guiados por la fascinación, la curiosidad y la nostalgia. Este tipo de biopics sobre famosos ya fallecidos ofrecen más libertad para la narrativa, y los guionistas y directores no tienen que preocuparse tanto por la aprobación o la participación directa del sujeto, lo cual puede desviar las intenciones de la historia. Vale mucho conocer la experiencia de vida de un artista desde un enfoque que cuente con su aprobación, puede generar más empatía y conexión, incluso promocionar su carrera mientras aún vive y extender un poco su legado. Michael Gracey, el director, supo lograr que Robbie Williams nos llegara como el sujeto que pasó de ser un gran showman a un hombre mejor, algo a lo que todos estamos invitados. Nadie mejor que el mismo Robbie para contarlo.

Autor

  • Santiago de Cuba, 1987. Egresado del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Graduado de Comunicación Social en la Universidad de La Habana. Ha trabajado para la radio, la prensa y revistas online. Actualmente se desempeña como escritor, artista plástico y guía turístico en La Habana, Cuba.

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