A la mañana siguiente, no amaneció

por MARTINA DOREN LARRAÍN

Carlos llevaba trabajando casi 30 años en el mismo buffet de abogados. Al ser despedido, temiendo la reacción de su esposa, se decidió a buscar otro trabajo ese mismo día. Se instaló en la feria de Banderas y con un pequeño cartel ofreció vender Certificados de defunción. A la semana ya tenía más de 20 clientes. La gente estaba cansada, buscaban una oportunidad para viajar y tener días libres.

Al pasar un mes volvió el primer cliente que estuvo contándole que su padre falleció. ¿Se podía hacer el certificado de nuevo? Así pasaron los días y muchos clientes volvieron. Habían muerto sus hermanas, tíos, primos, y todos aquellos cuyo nombre se habían plasmado en el certificado falsamente. Asustado, Carlos recordó que cuando las personas no tenían un familiar a quien poner, él ponía su nombre.

Autor

  • Martina Doren Larrain (Santiago de Chile, 2002), estudiante de Antropología y Psicología en la Pontificia Universidad Católica de Santiago. Seleccionada en el concurso Santiago en 100 palabras 2024. En la actualidad cursa su último año de antropología y trabaja como tesista en CyCC (Cultura y Crisis Climática).

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