Qué solos se quedan los ismos, fomentemos los istmos.

Gloria Dixit y Jorge Sagrera, sinfónicos
Todo ismo es fomentado por la misma mano. Esa mano te hace pelear, es pan y circo. Te entretiene. Te hace pelear en una interminable guerra por ideas para evitar que tengas el tiempo y el espacio suficiente para que te encuentres contigo mismo. Instemos, más bien, para que los ismos se conviertan en istmos, puentes de unión.

Anarquismo, Capitalismo, Comunismo, Feminismo, Liberalismo, Pacifismo, Protestantismo, Cristianismo, Socialismo, Nacionalismo, Empirismo, Existencialismo, Expresionismo, Humanismo, Idealismo, Minimalismo, Naturalismo, Positivismo, Racionalismo, Romanticismo, Altruismo, Egoísmo, Optimismo, Pesimismo… Puedes agregar el “ismo” que quieras.

 

Manifiesto del istmo, por Gloria Dixit

Qué solos se quedan los ismos cuando ya nadie los habita.
Los vemos ahí, petrificados,
repitiendo viejas oraciones sobre la pureza,
la verdad, la salvación.
Pero el mundo —este mundo líquido y terco—
ya no necesita templos, sino puentes.

Nos declaramos habitantes del istmo.
De la franja estrecha donde nada es del todo tierra ni del todo mar.
Allí donde las ideas se tocan, se confunden, se mojan.
Renunciamos a la comodidad de los extremos.
No queremos trincheras ni banderas:
queremos corrientes, canales, pasajes.

El fundamentalismo —ese miedo con uniforme—
no nos sirve.
Que se quede solo,
custodiando su pequeño altar de certezas.
Nosotros elegimos la mezcla, la deriva,
la contradicción como territorio fértil.

Reivindicamos el temblor del pensamiento,
la duda que erosiona,
la pregunta que abre grietas en los muros.
Creemos en la belleza del tránsito,
en la palabra que moja los pies,
en la identidad que cambia de piel al contacto del agua.

Porque cada ismo es una orilla,
y cada orilla, un riesgo.
Nosotros caminamos por el filo:
allí donde el mapa se humedece,
donde el lenguaje pierde su forma
y se convierte en corriente.

Qué solos se quedan los ismos,
y qué vivos los istmos.
Allí estamos —del lado del cruce—
celebrando la mezcla,
el desorden que respira,
la frontera que late.

Este es nuestro manifiesto:
ninguna verdad vale más que la marea.
Y ningún muro resistirá el paso del agua.

 

 

 

Poemas sueltos, por Jorge Sagrera

 

No

nos ha hecho ningún bien

la separación.

Celeste, varón;

rosa, mujer.

Cuerpo,

alma.

Yo soy de Pablo,

yo soy de Cefas.

Separar

es dividir.

Si te dividen,

te reinarán.

 

 

Dicen que,

como humanidad,

nuestra experiencia

en la tierra

cesará,

cuando se realice

la completa

hermandad.

Todas las religiones,

todos los sistemas políticos,

todos los hombres de buena voluntad,

parecen orientarse

con ese

y hacia ese

norte.

¿Cuánto falta

para que

(ponele la acepción

que esté de moda hoy)

mire o vea

como un hermano

a mi próximo?

Como a un hermano

querido,

de sangre,

de alma.

¿Cuánto falta?, me pregunto.

Para tener la hermandad

hay que soltar la vida.

La vida terrena

es

el oso de peluche

de la infancia cósmica.

Es el apego,

necesario en la brizna de un tiempo,

que después hay que trascender.

No veo luz en el poniente,

me aferro a la vida.

Si me sujeto

con fuerza de fierro

a la vida,

no veo,

no miro,

a mi próximo.

La estrella del crespúsculo

está en su cenit.

La observe

desde donde la observe,

a donde quiera que yo vaya,

ella desciende

en un sitio exacto

de mi coronilla,

y me enciende.

 

 

Soy de…

Pertenezco a…

De ahí

viene

el origen de las divisiones.

De mis divisiones.

♫Ciertos hombres para distinguirse

fabricaron sus escudos y blasones

cual si fuera un loco signo de la vida

numerarse tras un trapo de colores♫,

dice Víctor Heredia.

Soy de este,

soy de aquel,

Una bandera común,

separa.

Una fe común,

separa.

Lo que es

solo de algunos,

finalmente,

separa.

Autores

  • Jorge Luis Sagrera nació en San Pedro, Buenos Aires, Argentina. Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Rosario.

    Escribe cuentos, novelas, poesías, guiones de cine, ensayos y géneros periodísticos. Es coaching literario y dicta talleres de escritura creativa desde hace treinta años. Es director del sello Arenz & Antich, Editores, y cofundador de Despunte, una revista digital de Arte y Literatura contemporánea.

     

    Su novela El talón de Esaú, obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes, su libro de cuentos, El ojo del ciclón, consiguió una mención en el mismo organismo.

    Malvinas 1982-1998, cuyo guion documental escribió, alcanzó el Primer Puesto en la categoría 3 de los Premios ATVC (Asociación Argentina de televisión por cable).

    Su libro de poemas Poemas para Loli Dostoievski, ganó el Primer Premio en el IV Certamen Nacional e Internacional Ediciones El Escriba.

    La novela Un saltamontes en Katmandú ha sido traducida al inglés (Grasshopping around Kathmandu) y, del mismo género, Regreso a la ca(u)sa del padre, al catalán (Tornada a la ca(u)sa del pare).

    Lleva 24 libros publicados.

    https://www.facebook.com/jorge.sagrera

    https://www.instagram.com/jorgeluissagrera/

    https://ar.linkedin.com/in/jorge-sagrera-a929bb59

    http://www.youtube.com/@jorgesagrera557

    jorgesagrera@gmail.com

     

  • Gloria Dixit nació en Balcarce, Argentina. Actualmente vive en San Pedro. Antes transitó y vivió algunos hitos de la década de 1960. Estuvo, entre otros sitios, en los EE.UU. con los beatniks (1966), y en París, en plena efervescencia del Mayo francés (1968). Hoy se dedica a meditar, escribir y a conversar con la gente en las márgenes del río Paraná.

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