VOLUSPA JARPA:
“Me encantaría pintar flores y pintar paisaje y pensar en mi ombligo”
Por MARISA DE MARTINI
En ocho meses más, en febrero, la artista plástica Voluspa Jarpa inaugurá una exposición antológica de su trabajo en el Museo Tàpies de Barcelona, curada por Agustín Pérez Rubio y co curada por Inma Prieto. Tiene además comisionada una obra nueva, en la que está pensando, como siempre, “desde lo político”. En esta larga conversación relee su trabajo desde esa mirada, explora el tecno-feudalismo y las nuevas formas de poder, y abre su línea de pensamiento, hoy influenciada por la antropóloga y escritora argentina Rita Segato.
@Exhibición Sindemia, 2023
Es el último día de mayo y Voluspa Jarpa (Rancagua, Chile, 1971) viene de pasar unos días en Buenos Aires, en casa de Rita Segato y su pareja, el músico jujeño Tukuta Gordillo. La escritora, antropóloga y activista argentina, de 74 años, se ha convertido en una amiga cercana desde que se conocieron en Bogotá, cuatro años atrás.
-¿Qué las acerca?
-Una biografía en común, que tiene que ver con estas personas que tuvimos que emigrar muy tempranamente por distintos países de América Latina, por lo que no podemos pensar nuestros países desde el encierro, sino en esta emoción de lo latinoamericano, que es algo que hoy reconozco más que la emoción de lo chileno.
-De seguro también las acerca Brasil, donde ambas vivieron, tú en la infancia y ella en la adultez.
-Sin duda. Pienso en la obra de tesis de Rita, que es sobre el candomblé, música afro-brasilera, de los esclavos, que es un imaginario que yo tengo muy internalizado desde el colegio. Allí ambas entendemos algo del continente y de Sudamérica, que tiene que ver con esta tristeza de la esclavitud, que es algo que tú vives siempre en Brasil… la tristeza y la alegría de lo afro, de los procesos coloniales. Creo que Rita es una mujer que logra atravesar muchos lugares, sin ser definida por los lugares. Esa movilidad le permite desmarcarse de los imaginarios más locales y cuando hace sus conceptualizaciones sobre el mandato de masculinidad, lo hace con los presos de Brasil, con el comportamiento de la guerrilla en Guatemala, con el estudio del comportamiento de la violencia en Colombia, o sea, está atravesando varias localidades.
Installation view.
“La guerra del litio”
Con “Altered Views” Voluspa Jarpa representó el Pabellón chileno de la 58° Bienal de Arte de Venecia, en 2019. En el proyecto reflexionaba sobre racismo, colonialismo, intereses económicos hegemónicos y patriarcado, es decir, los conceptos de raza, género y poder que los europeos (y Estados Unidos) proyectaron hacia los no europeos desde la mal llamada época de la conquista. La obra resalta la dominación sobre el resto del mundo y particularmente sobre América Latina.
La intervención hegemónica de Estados Unidos está también plasmada en el trabajo de más de una década con los archivos desclasificados de la CIA, que verifican el rol intervencionista de Washington en Latinoamérica y particularmente en Chile.
“A mí me importa lo latinoamericano”, dice la artista, para explicar que esa mirada histórica y artística sobre este continente ha sido permanente en su obra y la sigue nutriendo. Lo hizo también en “Sindemia” (ganadora en 2020 de la primera edición del Premio Julius Baer a las Artistas Mujeres en Latinoamérica, que se exhibió en el MamBo de Bogotá y en el GAM de Santiago), que documenta y analiza los estallidos o fenómenos de protesta social en Chile (2019) y Colombia (2021) y esencialmente la violencia policial e institucional ejercida por ambos Estados.
-“En esta obra no estoy pensando en el estallido en Chile. Pienso más bien en un estallido andino, porque veo que hay una guerra que tiene que ver con el Estado, con el extractivismo de la cordillera, en la guerra del litio. Hace tres años que vengo diciendo que estamos viviendo la guerra del litio”, explica la artista.
-¿Ves esta guerra del litio como una parte de una guerra por dominar la tecnología, lo mismo que la búsqueda de las tierras raras?
-Obviamente, si pensamos que la revolución tecnológica necesita materias primas, el litio y las tierras raras son imprescindibles.
-Y están en el Cono Sur de América Latina.
-Chile, Argentina, Bolivia, Perú… Y si a eso le sumas el petróleo de Ecuador y el petróleo de Venezuela, tenemos otro Plan Cóndor. En el primero, Estados Unidos respaldó y apoyó a las dictaduras latinoamericanas, que a partir de 1975 se coordinaron para ejercer la represión política. En esta versión 2.0 son otros los personajes y otras las formas, pero el propósito es también de represión. Lo que ahora vamos a vivir es un extractivismo que obviamente está asociado a la revolución tecnológica. Y la contracara de esa revolución tecnológica van a ser nuestros territorios.
-Y Peter Thiel se viene a vivir a Argentina.
-Y no porque le guste el mate.
-¿Cómo lees Palantir? En mi caso, solo entendí algo de su significado después de la encíclica “Magnifica Humanitas”, de León XIV.
-Lo veo como un tecno-feudalismo. Sin su patio trasero que le provea de materias primas para realizar su revolución tecnológica, Estados Unidos no podrá alcanzar a China, que está más avanzado. La “toma” de Venezuela y probablemente de Cuba, que parece ser lo que viene, se entiende en ese sentido. La política de Estados Unidos es una política corporativa, no es una política del Estado norteamericano, es una política de su empresa, desde Chiquita Banana en adelante.
-Con América Latina como víctima de esa política. ¿Eso es lo que buscas mostrar?
-A mí lo que me empuja, y lo que me cansa de mí misma también, es tratar de darle luz a este fenómeno de lo que somos, cuando es un fenómeno del que nadie quiere saber. Y en ese “lo que somos” están las mezclas, los quiebres tectónicos generacionales, que son muy difíciles de ser enunciados desde otros lugares. Porque es un lugar que ha recibido mucha migración, que ha recibido muchas influencias foráneas de sus pensamientos, pero al mismo tiempo es un lugar que tiene todas las filosofías y todas las antologías de sus mundos ancestrales… y estamos todo el tiempo tratando de que una cosa encaje en la otra y nunca encaja.
-¿Por qué dices que te cansa de ti misma?
-Es que no sé por qué me meto en este lío, porque me encantaría tener una vida más simple. Me encantaría pintar flores y pintar paisaje y pensar en mi ombligo.
Installation view.
La vidente
-¿Cómo defines tu arte? ¿Es un arte político?
-Yo diría que es político. No de “la” política, sino de “lo” político, que es una aseveración que hace Rita Segato y que yo comparto. No estamos hablando de la política ideológica, estamos hablando del comportamiento de lo político en la sociedad.
-¿Cómo se define, entonces, “lo” político?
-Lo político es esto de lo que estamos hablando, de un fenómeno que estamos observando y que es político. Mi trabajo con los desclasificados, también. Fíjate que le cae mal a todo el mundo, no conozco a nadie que le caiga bien la obra de los desclasificados. Ni a la izquierda, ni a la derecha.
-Por una incapacidad de ver…
-Ni izquierda ni derecha son capaces de ver que vivimos en un lugar colonizado, que tiene muchas capas de colonialidad, desde la colonialidad del descubrimiento y colonización, hasta las colonialidades posteriores que tienen que ver con las distintas revoluciones tecnológicas. Y cito otra vez a Rita, quien dice que no hay que hablar ya en términos de izquierda y derecha, porque son conceptos superados. Hay que hablar de “la dueñidad”, dice ella. Los dueños ya no son grandes capitales, son señores feudales, es Peter Thiel “dueño” de algo en Argentina que va mucho más allá de su mansión en Buenos Aires.
-Por eso hablamos de feudalismo tecnocrático.
-Claro. Y tenemos que observar también el comportamiento de esta dueñidad, donde se incluye por supuesto lo masculino, pero que se ha ampliado a un Estado patriarcal o de una condición patriarcal. En esa dueñidad están (Jeff) Bezos, (Marck) Zuckerberg, todos ellos, y los tecno-feudalistas que seguirán apareciendo en la medida que la inteligencia artificial se desarrolle de la forma como lo está haciendo.
-¿Y quién se opone a los tecno-feudalistas, quiénes están al frente?
-Este otro mundo que trata de pensar este desarrollo desde la crítica, y desde los progresismos, los distintos progresismos, independiente de si corresponden ideológicamente a distintos grados de la izquierda. Son los dueños versus este pensamiento crítico progresista que trata entender lo que está pasando.
-Entonces tu obra la ves como una crítica, o como una alerta. ¿O será que ves las cosas antes de que el resto las veamos?
-Bueno, me llamo Voluspa, que significa vidente.
Después de reír un rato, retoma la idea recurriendo a Segato nuevamente:
-Ella dice que nunca podremos dar cuenta de lo que es el poder, porque es completamente opaco, secreto. Solo lo intuimos a través de epifenómenos. Y yo creo que soy una buena experta en epifenómenos. Tengo 40 años de obra en epifenómenos. Con los años he llegado a ver una metafísica en estas luchas, que me cuesta mucho más expresar. Creo que todo es más confuso de lo que uno puede describir en términos de luchas de poder, por ejemplo, o de resistencias al poder. Porque hay muchas resistencias. Aparecen valores de lo social, que son los valores asociados a la vida, que son menos ideológicos y más metafísicos, por lo menos los que a mí me interesa. Cuando uno ve el caso Epstein, por ejemplo, ¿de qué se trata, realmente? ¿Es trata de personas, trata de niños, violación? ¿Se trata solo del poder o se trata de que hay en el poder una mitología y una escala de valores que no es sólo acumulación de dinero y de poder, sino que al parecer responde a otras reglas? Entonces, si me preguntas si mi trabajo es político, yo te diría que no está animado solo por la contingencia, sino que está animado por una necesidad de.
-¿Necesidad de qué? Parecen ser muchas necesidades diferentes.
-Probablemente de ver cómo pueblos tan arrasados como los nuestros han construido sistemas de resistencia que están anclados a otras cosas que no son solamente la contingencia, porque si no estaríamos aniquilados.
-Volvamos a Jeffrey Epstein. ¿Qué demuestra ese caso para ti, aparte de una gran corrupción?
-Yo me hago una pregunta. ¿Cómo elaboramos la frase y el ensayo y el pensamiento lógico racional que dé cuenta de esa mezcla donde está Epstein, pasando por (Donald) Trump, pasando por Peter Thiel y todo su pensamiento que es súper metafísico, complejo, e ideológico. ¿Cómo damos cuenta de ese fenómeno en términos gramaticales? Podemos solo en el mundo de los símbolos. Es en el mundo agramatical donde eso podría tener una enunciación.
-¿Por qué?
-Porque cuando estás en el sistema del logos y del raciocinio, tienes unas referencias que pertenecen a un mundo que ya no existe, que ordena el mundo de una manera que ya no existe, y por lo tanto, ¿cómo lo vas a nombrar? Dado que en el mundo que creíamos tener había un orden, que era un estado de derecho que funcionaba más o menos para todos, dado que todo eso en realidad era ficción, lo único que nos queda posible es el mundo agramatical, que es el mundo del arte o el mundo de la poesía. Veamos Epstein: tienes un hombre que al parecer era gente del Mossad, además un pedófilo, que tortura mujeres y que es asesino. ¿Cómo piensas eso tan tremendo? ¿Cómo lo nombras?
Miradas Alteradas, 2019. Pabellón de Chile 58° Bienal de Venecia
“Tanta muerte no la puedes asumir”
-Rita Segato dice que lo único que el capitalismo no ha logrado vencer es el apego, lo que de alguna manera resuena también en la encíclica de León XIV: la comunidad, lo común en lo humano, lo humano como valor supremo.
-El apego es un misterio que hace que la gente se levante misteriosamente para defender una montaña. El apego de alguna manera es la comuna, la comunidad no solo de personas, sino el territorio. La tierra como una entidad que habrá que seguir defendiendo.
-Estamos viviendo un cambio de creencias y paradigmas.
-Está pasando algo que es difuso, que la revolución ahora es tecnológica. Ahora, el cómo se va a producir el diálogo entre la experiencia humana y ese cambio tecnológico es la interrogante. Hace pocos días leí que ya hay adolescentes que están haciendo acciones contra la IA, mientras Estados Unidos decidió que todos quienes atenten contra la IA van a ser categorizados como terroristas.
-¿Tiempos atemorizantes?
-He estado estudiando bastante en el último tiempo –como estudio yo, con mucha intuición y no solamente a través de la razón– y creo que hay mucho de bluff en el cambio epocal asociado a la IA. Creo que hay mucho de publicidad.
-¿Para provocar qué?
-Para provocar desesperanza, porque la desesperanza es un gran negocio. Tú diseminas desesperanza y la gente queda como diciendo “bueno, nada que hacer, me acomodaré como pueda”. Entonces yo creo que hay un acuerdo de establecer este mito, para poder conducir la sociedad hacia ese mito. Yo no sé si va a ser un gran problema para generaciones futuras. Donde sí creo que hay un cambio importante es en cómo la tecnología se ha metido en nuestra subjetividad. Es innegable que la web ha infiltrado la subjetividad y hay que pensar en qué tipo de subjetividad está produciendo eso.
-Tampoco sabemos en qué tipo de seres humanos nos estamos convirtiendo, porque tampoco nos estamos relacionando.
-Es cierto, y eso la pandemia lo mostró y lo selló a fuego con el aislamiento. Pero mira, a mí siempre me ha parecido que la noción de la individualidad es un invento europeo muy frágil, pero muy eficiente. En el mundo indígena la individualidad no es un asunto interesante, porque es todo colectivo, porque todo es comunitario. Y pienso también en los chinos. Cuando estuve en Shanghái, se veía que no había una cuestión del yo como algo muy importante, porque prima el cómo tú te comportas en la sociedad y cómo la sociedad te controla.
-Crees que es un fenómeno más bien occidental.
-Muy occidental, sí. Ese individuo que deriva en el individuo psicoanalizado, que siente el asco profundo de la nada existencial, la náusea perpetua, es un individuo que tiene poco tiempo histórico y biológico en el planeta. Entonces la tecnología lo que hace es reforzar esa parte de lo individual y, por lo tanto, de lo subjetivo. Yo diría que eso es lo más perturbador del mundo contemporáneo.
-Y para la pandemia lo vimos claro. ¿No fue un motivo de obra para ti la pandemia?
-No.
-¿Por qué?
-La reflexioné con Tiago de Abreu, que es un curador brasilero. Hicimos un trabajo que, como todo lo de la pandemia, quedó obturado, como dirían los psicólogos. Trabajamos mucho con artistas en línea, hicimos exposiciones en línea, tuvimos discusiones, pero todo eso quedó como en una especie de ensueño. Porque la pandemia es como una pesadilla ensoñada. Además el dolor era muy grande. Todos vivimos la inminencia de la experiencia de la muerte, lo que para el ser humano es muy perturbador. Y sin ritualidad, sin poder sentir la muerte del otro, sin los ritos colectivos. Y además tanta muerte. Y tanta muerte al mismo tiempo. Tanta muerte no la puedes asumir.
@Exhibición Sindemia, 2023
Voluspa
Jarpa (Rancagua, 1971)
Voluspa Jarpa es una de las artistas chilenas con mayor proyección internacional, reconocida por sus investigaciones sobre memoria, archivos desclasificados, historia política y construcción de relatos oficiales.
Entre sus exposiciones más relevantes destaca su participación como representante de Chile en la Bienal de Venecia, uno de los eventos de arte contemporáneo más prestigiosos del mundo. Allí presentó la muestra Altered Views, curada por Agustín Pérez Rubio, una investigación sobre la mirada colonial y los mecanismos de representación del poder. Esta participación marcó un hito en su carrera y consolidó su reconocimiento internacional.
Previamente había participado en importantes encuentros internacionales como la Bienal de La Habana, la Bienal de Shanghái, la Bienal del Mercosur, la Bienal de Estambul y la Bienal de São Paulo. Entre sus exposiciones individuales más destacadas figuran La Biblioteca de la No-Historia, presentada en instituciones de Suiza, Turquía, Francia y Brasil; En Nuestra Pequeña Región de por Acá en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) en 2016; y Waking State en París en 2017.
En cuanto a reconocimientos, recibió el Premio de Arte Joven del Museo de Artes Visuales (2006), el Premio del Círculo de Críticos de Arte de Santiago (2008), el prestigioso Premio Illy de ARCO Madrid (2012) por la obra Minimal Secret, fue finalista del Prix Meurice de París (2014) y obtuvo el Premio a la Excelencia en la Creación Artística de la Universidad Católica de Chile (2016). Más recientemente recibió el Premio Julius Baer para Artistas Latinoamericanas (2020) por la obra Sindemia, el Premio de Adquisición de la XVI Bienal de Cuenca (2023) y el reconocimiento de adquisición de CIFO Foundation (2024).
Su trayectoria la ha posicionado como una figura clave del arte contemporáneo latinoamericano, con obras presentes en colecciones internacionales y una carrera marcada por su presencia en las principales bienales y museos del mundo.
Autor
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Marisa De Martini (Santiago, Chile, 1964) es periodista y editora. Ha trabajado en los más importantes diarios y revistas de su país y ha sido académica en varias universidades. Sus áreas de práctica periodística partieron en la política y continuaron después en la ciencia y luego en la comunicación estratégica. En los últimos años ha explorado con mucho interés el periodismo cultural.
